dimarts, 25 de gener de 2011

El amor y la amistad

¿Por qué el amor es un sentimiento tan extraño? Tiene la capacidad de ponernos contentos, de entristecernos, aterrarnos o hacernos volar por las nubes en cuestión de décimas de segundo.
Sólo aquellos que lo hayan experimentado sabrán de lo que estoy hablando. Puedes haber tenido un día de mierda por el instituto, el trabajo o la familia, pero en el instante que ves, escuchas o notas la presencia de la persona a la que amas todo cambia. La ira se transforma en ternura, la intranquilidad en la paz, el nerviosismo pasa a ser serenidad, el cansancio en vitalidad. Nos sentimos protegidos por esa persona. Queridos. Nada de nuestro alrededor nos importa. Somos felices.
Pero todo esto puede terminar en cualquier momento. Puedes estar feliz un momento, pero al momento siguiente, notas como cada parte de tu cuerpo se va muriendo de pena. El corazón te da un vuelco. No tienes ganas de nada, sólo de llorar, llorar y llorar. Todo se vuelve oscuro y pesado. Parece un túnel del que nunca podrás salir. Un túnel infinitamente largo que terminará con tu vida. Desearías estar muerto antes de seguir sintiendo esa carga en tu interior que no te deja ni respirar, ni sonreír, ni disfrutar.
En ambos casos, siempre tendrás a tus amigos, a tus verdaderos amigos, a tu lado para disfrutar tanto de tus momentos de felicidad como los de tristeza.
En los momentos de felicidad es muy fácil tener amigos, que todo el mundo quiera pasar tiempo contigo y reír. Porque a todos nos parece más sencillo echarnos unas risas y pasar buenos momentos en vez de aguantar los duros, pesados y largos monólogos de la gente que lo pasa mal.
Pero en los momentos de dificultad, de dolor, tristeza y oscuridad, podemos ver quiénes son los verdaderos amigos, esos que son capaces de reír con nosotros tanto en los buenos como en los malos momentos. Aquellos que están dispuestos a hacer de psicólogos aficionados y aguantar un monólogo interminable para que nos podamos desahogar y sentirnos mejor, para luego seguir riendo. Aquellos que con una sola mirada, gesto o tono de voz, son capaces de detectar que algo malo nos sucede y corren a darnos un buen abrazo, aunque a su lado tengan a la mujer o al hombre de sus vidas.
Estos amigos, los que se preocupan por nosotros las 24 horas del día, son los que tenemos que cuidar durante toda nuestra vida como si fueran un tesoro, porque ¿qué mejor que tener un amigo que te puede hacer de psicólogo y hermano gratis?
SrS13

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